Hola, en esta noche tan especial que parece evocar a los recuerdos, y más para los mexicanos, abordaré el primero de los instintos que en mi experiencia, son los que nos definen como personas. El instinto material, muy a doc con estas temporadas y para qué negarlo, a quien no le encanta tener, comprar, regalar y que mejor que le regalen a uno. Bueno en lo personal para mi no siempre fue así.
Cuando era pequeña me educaron en el cuando se pueda, si quieres sólo puedes tener una cosa si es que puedes escoger... mi madre es la que se encargó de esta forma de pensar; mientras mi padre era el de lo que quieras, si te gustó y se puede te lo doy, rara era la vez que me negaba algo, pero entre los regaños de mi madre me empecé a sentir mal de pedir, de desear, ya que hacerlo solo le generaba problemas a mi padre con mi mamá y después de un tiempo me empecé a sentir una carga económica para ellos... mi ma únicamente tenía para darme cuando se trataba de la escuela, pero cuando conseguí la beca, aparte de repartirlo para mi escuela le tenía que dar algo a mi madre y no me dejaba gastar aunque fuera un poco en algún gusto que me quisiera dar... De niña no veía que en realidad esa beca no cubría ni la mitad siquiera de mi gasto real para mis padres, pero sentía que les tenía que pagar por que me permitieran estar aunque fuera en la casa, sentía que pedir era malo aunque deseara muchas cosas y cuando accedían a mis caprichos me sentía muy rara, al punto que hasta me incomodaba que me dieran regalos hasta por mi cumpleaños. Los únicos que me traían cosas por mi para mi sin que yo me sintiera culpable de pedirles era a los reyes magos, con los cuales tambien tenía que ser considerada en no pedir mucho porque de por sí ya iban muy cargados con todos los regalos de los demás niños, pero aún así siempre me traían más de lo que pedía en mi cartita, ese día era el único que yo disfrutaba recibir regalos, porque venían de esas personas que apreciaban mi esfuerzo y a pesar de seguir siendo berrinchuda me animaban a ser mejor...
Así crecí, que aunque en realidad nunca me faltó un techo, comida, ropa (que en su mayoría era de mis hermanos mayores o lo que decidía comprar para mi mi madre), útiles, juguetes, escuela, clases de gimnasia, en realidad el sentimiento de culpa y de carencia estaba muy arraigado en mi.
El estrés en mi casa era tal que me la vivía encabronada y ni sabía porque, porque me daban siempre lo mismo de lonch, porque no me dejaban hacer lo que yo quería (que en realidad me concentían mucho) que sé yo... Lo único que sí sé, es que no era tanto eso lo que me hacía falta, porque al mismo tiempo me encantaba irme al pueblo con mis abuelos, quienes si carecían más en su pueblo, me bañaba a jicarazos, comía menos, no podía ver películas, no podía llevar ni mucha ropa y solo uno o dos juguetes cuando iba a verlos, pero eso no me importaba, estaba sola con ellos a veces y hasta luego me iba a verlos en camión aún si mi familia no podía, es más mejor sino tenía que ver a nadie de mi familia, solo a ellos y la basta naturaleza, los animales de granja de mis abuelitos, que aún en sus carencias buscaban la forma de que estuviera cómoda... extraño tanto aquellos tiempo... Pero a lo que voy es que no eran tanto las cosas... era lo que iba junto con...
Apartarme del sentimiento y del pensamiento de "no tengo", "no me alcanza", "se va a acabar", me ha costado mucho, y bajo estos argumentos vienen muuuuho daños a mi y a segundos y terceros... bajo estas premisas no puedo recibir, y si no tengo, menos puedo dar; y se vuelve un círculo vicioso, ya que el dinero es para que fluya, de lo contrario nadie tendría nada y curiosamente los que más sienten que pueden perder y se afanan en su acumulación de bienes y dinero son los que más tienen, buscando en eso su seguridad, aprisionándoce en su propia carencia y jamás les será suficiente.
Y si crees que porque no tienes ya eres humilde pues ¡nada! porque no te crees merecedor de algo mejor, de tener más, lo justo por tu trabajo siquiera, porque "el que trabajo es digno de su paga" pero si lo recibes sintiendo que no lo mereces o que al fin de cuentas ni es tuyo porque rápido pasará a otras manos 'eso' también es carencia y ese sentimiento empapa a los demás instintos también.
Entonces nos vemos comprando cosas que no necesitamos para agradar a gente que no nos importa para aparentar tener lo que no tenemos, porque al fin de cuentas la opinión de la gente importa y se esta dispuesto a pagar lo que sea por no verse vulnerable, o a comprar lo que sea para sentirse protegido o porque uno vale por lo que tiene.
Y así nos vemos inmersos en esta trampa del consumismo globalizado que por tanto, tanto, tanto tiempo nos han vendido y que nos hemos comprado. Cuando dar y recibir solo debe de ser una más de las muestras de afecto hacia los familiares, amigos y desconocidos, un pretexto más para compartir, no cosas, sino cariño, entrega y que si no existe esta posibilidad existen otras igual de valiosas.
Puedo identificar que de niña y aún ahora, lo que me importa no es el detalle en si que te dice que pensaban en ti y que ponen atención o no en lo que te gusta, sino que en realidad hay una intención de demostrarte que te quieren por fino o sencillo que este sea.
Bueno gracias una vez más por dedicarme su tiempo.
Hasta la próxima <3 CIAO <3


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